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El Sulcis-Iglesiente merecería una guía a parte porque es difícil de verdad lograr a transmitir en pocas impresiones la sugestión particular de este rincón de tierra tan virgen desde el punto de vista del turismo de masa, pero tan preñado de historia humana, mineraria y natural.

Sobrepasada en dirección norte la Costa del Sur, después de una primera serie de calas desde las costas aún bajas y arenosas, se llega en el distrito minero industrial de Carbonia y Iglesias. El precio pagado por la área urbanizada de esta micro-región en términos de expansionismo edilicio es bien alto y en proximidad del puente para la isla de Sant’Antioco el skyline es caracterizado por las altas chimineas de las industrias. Decididamente mejor atravesar el puente o seguir hacia norte.
Luego los paisajes se hacen impresionantes: la costa se endurece y se alza en escolleras a pique y enormes macizos rocosos emergen de un mar en que parecen flotar, como el espectacular farallón blanco del Pan di Zucchero.

Más a norte se endulcece abriendose en grandes playas de aspecto oceánico más que mediterráneo, como las de Cala Domestica pero sobretodo de Buggerru y de Portixeddu, y se concluye inesperadamente con una cata de desierto africano mojado por el mar, Piscinas. Estas playas son hasta ahora aún ignoradas por el grande turismo de masa y frecuentadas sobretodo por quien busca la paz y el aislamento en un contexto ambiental único.
Y este paisaje costero está amenazado por los fantasmas arquitectónicos de las viejas minas abandonadas y de los edificios anexos. Algunos de estos se asoman directamente sobre el mar y son visibles sólo desde el barco, como Porto Flavia, otros se pierden en un interior prácticamente desierto para desaparecer lentamente como modernas ruínas fagocitadas por la vegetación de mancha y esculpidas por el viento.

Un “paisaje del silencio” cuyo fascino es dado además que por sus paisajes, por los obscuros “edificios al revés”, las minas, y por las numerosas memorias arqueológicas. Como el Templo púnico de Antas, reconstruído en época romana en estílo helénico, cuya sugestión es aumentada por el lugar intransitable y salvaje en la que surge. Para tutelar este ambiente muy particular fue instituido bajo la égida del UNESCO el Parque geominero histórico y ambiental de la Cerdeña, con proyectos de recuperación y revalorización del patrimonio arquitectónico de las minas abandonadas y de reconversión del ex inducto minero en estructuras y actividades de turismo ecosostenible, con el reintegro en el mundo laboral de los ex mineros y de sus familias, envueltas luego en acciones de protesta activa después de los enésimos retrasos en la actuación práctica del proyecto.
