

Oristano es una ciudad de aspecto moderno pero conserva numerosos testimonios de su pasado en particular en la Catedral, de origen del Doscientos pero de aspecto del Setecientos, y en la torre de S. Cristoforo o porta Manna (1291) pero también, de forma didáctica, en el Antiquarium Arborense, con una sección arqueológica, una dedicada a la Edad Media giudicale y una artística (Palazzo Parpaglia, Piazza Corrias; tel.: 0783 791262; Horarios de abertura: todos los días desde las 9:00 a las 14:00 desde las 15:00 a las 20:00).
Oristano es conocida en el folclore sardo gracias a la Sartiglia, una famosa carrera ecuéstre “al anillo”, en traje, dejada en herencia por los catalanes y quizás es la más auténtica de las fiestas de Carnaval en la isla.
En los alrededores se puede visitar la iglesia románica de S. Giusta, a unos diez kilómetros a sur de la ciudad, casi sobre el mar; fue erecta en 1135-45 por artistas pisanos y es uno de los numerosos testimonios de la escuela románico-pisana en Cerdeña, donde prevalece en el norte, a oeste y en el sur, mientras la genovesa se encuentra generalmente a este, según la repartición en áreas de influencia de la isla por parte de las Repúblicas Marineras de Pisa y Genova en el siglo XI.
Superado de nuevo Oristano hay el estanque de Cabras, el más amplio del interior de la circunscripción oristanese y una de las más importanes áreas húmedas de la Cerdeña, que hospeda muchas especies de aves acuáticas entre las cuales el flamenco rosa; sobre estas aguas los pescadores navegaban, hasta tiempos recientes, sobre arcáicas embarcaciones de junco llamadas fassonis. Los hallazgos arqueológicos sobre la islita de Cuccurru is Arrius, sobre la orilla sur, testimonian la frecuentación ya en época muy antigua de esta área.
Más allá del estanque se expande a oeste la península del Sinis, casi totalmente despoblada, que junto a la Isla de Mal di Ventre que está adelante hace parte de la hómonima Reserva natural marina.
Y aquí se llega al lugar que más de todos merece de ser visitado: sobre la extremidad meridional de la península se encuentran las ruínas de la ciudad púnica de Tharros, quizás el más hermoso sitio arqueológico de la Cerdeña, tanto más sugestivo porque engarzado en un ambiente marino de particular hermosura.