

El Golfo de la Asinara está encerrado entre la última extremidad de la Isla homónima y la Costa Paradiso, ya en olor de Gallura.
El centro más grande es Porto Torres, que está enlazada vía mar con Genova, Marsella y la Córcega; desde aquí es posible alcanzar Stintino y su playa La Pelosa, que entra a pleno título en el elenco de las playas paradisíacas de postal de las que la Cerdeña, ya se habrá entendido, está bien dotada; o hacia este donde, después de haber pasado algunas localidades balnearias de nombres improbables y poco fantasiosos tipo Eden Beach y Lu bagnu, se llega a Castelsardo.

Es una hermosísima aldea que desde el mar se agarra sobre un promontorio dominado por la enorme fortaleza de los Doria, antes denominada Castel genovese luego convertídase en el ‘500 en Castel Aragonese y finalmente, en el ‘700, en Castel Sardo. Aunque sea muy conocido como destino veraniego por sus playas y por su posición que permite de alcanzar cómodamente cada otra localidad del Golfo, su fascino de aldea medieval lo hace muy apetitoso también en la temporada baja y eventos y manifestaciones culturales atraen muchas personas también durante las principales festividades religiosas, como Navidad y Noche Vieja y sobretodo, la Pascua: aunque siendo pequeña Castelsardo es en realidad sede de una de las tradiciones sardas ligadas a la Semana Santa más conocidas en el mundo por su antiguedad y particularidad, el Lunissanti.
Otra grande atractiva es seguramente su cocina y en particular sus langostas y la gran variedad de otros crustáceos y frutos de mar: pues, no será posible almorzar todos los días con langosta pero no hay mejor lugar en que concederse almenos una vez este pequeño lujo.
Una excursión que se aconseja hacerla calurosamente es la de la Isla de la Asinara, que se puede alcanzar desde Porto Torres y en el período veraniego también desde Stintino y desde Castelsardo, y también desde Santa Teresa di Gallura.